Gran parte de las campañas que vemos a diario nacen de una suposición interna: alguien asume lo que le interesa al cliente, o se copia lo que hizo la competencia la semana pasada. La comunicación estratégica no necesita adivinar.
Cada vez que alguien tiene una duda, necesita un proveedor o quiere solucionar un problema, acude a una barra de búsqueda. Y hoy esa barra está en muchos lados: Google, TikTok, YouTube, Instagram.
Leer bien esa conducta nos da información real sobre el mercado. Pero «leer bien» es la parte que casi nadie hace con cuidado. Estas son cuatro lecciones que nos cambiaron la forma de planificar comunicación, más lo que aprendimos a mirar dos veces antes de creerlas del todo.
Un ejecutivo de Google, Prabhakar Raghavan, Vicepresidente Senior de Google, lo reconoció públicamente en la conferencia Fortune Brainstorm Tech: cerca de un 40% de los jóvenes de la Generación Z prefiere buscar en redes sociales antes que en un buscador tradicional, por ejemplo para encontrar un restaurante o un servicio. Si alguien necesita entender un procedimiento técnico o evaluar una atención de salud, es probable que abra TikTok antes que Google.
Ojo con el titular fácil, eso sí. El estudio «Using TikTok as a Search Engine», de Adobe de este año muestra que, aunque más gente usa TikTok para buscar cosas, la preferencia real por TikTok sobre Google en realidad bajó entre 2024 y ahora. No es que Google haya muerto: conviven, cada uno con su función.
Para nuestros clientes de salud o minería, esto significa optimizar el contenido explicativo para video, con lenguaje claro y subtítulos, sin abandonar el canal donde su público técnico sigue buscando.
Confundir un peak de 48 horas con un cambio real de conducta es uno de los errores más caros en un calendario de contenidos. Google incluso le pone nombre a esos saltos brutales y efímeros: «aumento puntual». Y desaparecen casi tan rápido como llegan.
Una tendencia que crece mes a mes es otra cosa. Ahí sí vale la pena construir contenido, porque hay una audiencia real formándose, no solo un momento viral que la competencia va a olvidar la próxima semana.
Antes de proponerle a una clienta un tema «de moda», revisamos si ese interés lleva meses subiendo o si es solo una de las miles de micro tendencias del momento.
Las búsquedas no ocurren en el vacío. Lo que le importa a alguien en la zona norte, ligado a minería o servicios industriales, es distinto a lo que busca alguien en Santiago, y no por poco.
Ojo con un detalle que cambia la lectura: un mapa de interés por región no siempre muestra dónde busca más gente, sino dónde ese tema pesa más dentro de todo lo que se busca ahí. Una ciudad pequeña puede aparecer más relevante que una capital simplemente porque, proporcionalmente, ese tema le importa más a su gente.
Analizar esos datos regionales nos muestra qué términos usa la gente en su día a día, qué certificaciones le importan y qué problema operativo está intentando resolver justo ahora.
El estudio Google & BCG Digital Consumer Survey: How Video Drives Action in the Purchase Journey, publicado dentro de las series sobre madurez digital y comportamiento de compra, con más de diez mil consumidores, mostró que el video influye de forma medible en la decisión de compra. En la región, la CACE reporta que un 21% recurre a YouTube y un 25% a Instagram o TikTok para inspirarse antes de comprar.
Ahí está la demanda real, no la que asumimos en una reunión. Crear piezas sin revisar antes esos datos es como diseñar un producto sin estudio de mercado.
Eso sí, un dato de búsqueda no es una verdad absoluta y fija: es una muestra, y puede variar un poco si la revisas de nuevo mañana. Por eso, antes de construir toda una campaña sobre un solo hallazgo, lo revisamos más de una vez.
La diferencia entre publicar por cumplir y ejecutar una estrategia eficiente está en la investigación previa: mirar los datos con calma, entender qué miden realmente y no quedarnos con la primera cifra que se ve bien en pantalla.
Un dato bien leído sigue convenciendo a cualquier directorio. El que se presenta sin ese cuidado, tarde o temprano, alguien lo va a desarmar con una sola pregunta.